18 de Diciembre de 2025
Tema: Cuando me siento insuficiente
•Éxodo 4: 10–12
“Entonces dijo Moisés al Señor: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra… pues soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y el Señor le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre?… ¿No soy yo, el Señor? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.”
Hay momentos en la vida en los que el peso de nuestras limitaciones parece más grande que cualquier promesa. Nos vemos al espejo del alma y notamos aquello que nos falta: habilidades, recursos, fuerza, valor. Nos sentimos como un vaso agrietado, incapaz de sostener lo que Dios quiere depositar en nosotros. En esos días, la palabra “insuficiente” resuena con fuerza en nuestro interior.
Moisés conoció esa sensación. El llamado que recibió parecía imposible: pararse frente al faraón, hablar con autoridad, guiar a todo un pueblo hacia la libertad. Y él mismo reconocía sus deficiencias: “Señor, no sé hablar bien, soy torpe de lengua.” Tal vez tú también has levantado una oración parecida, confesando tu temor, tu poca preparación o tus luchas internas.
Pero es precisamente en ese lugar de vulnerabilidad donde Dios se acerca y responde: “¿Quién dio la boca al hombre?… ¿No soy yo, el Señor?” En otras palabras: No se trata de ti, ni de lo que tú puedes, sino de lo que Yo soy puede y quiere hacer en tu vida y contigo. Dios no le prometió a Moisés quitarle sus limitaciones, sino algo mucho más poderoso: su Presencia constante.
____________________
"No se trata de ti, ni de lo que tú puedes, sino de lo que Yo soy puede y quiere hacer en tu vida y contigo". Yadira Ramos
____________________
El secreto no está en lo que llevamos en las manos, sino en quién camina a nuestro lado. Lo que para nosotros parece un obstáculo, para Dios es la plataforma perfecta donde se mostrará Su gloria. La gracia no ignora nuestras debilidades, las redime. No borra nuestras grietas, las transforma en ventanas por donde su luz brilla más fuerte.
Así obra el Señor: no escoge a los elocuentes, sino a los que están dispuestos y disponibles. No llama a los que tienen todas las respuestas, sino a quienes se atreven a dar un “sí” tembloroso pero sincero. Él toma lo pequeño, lo frágil y lo insuficiente, y lo convierte en testimonio vivo de que Su poder se perfecciona en la debilidad.
Cuando el temor a fallar quiera paralizarte, recuerda que la voz que te envía es la misma que te respalda. Dios no busca perfección en ti, busca disposición. Tu insuficiencia no es una barrera, es el escenario en el que Su suficiencia resplandece.
Oración:
Señor amado, gracias porque me recuerdas que no me llamaste por mis talentos, sino por tu gracia. Cuando me sienta incapaz, hazme descansar en tu fidelidad. Quita de mí la mirada en mis limitaciones y ayúdame a fijarla en tu presencia. Úsame, aun con mis temores, para que tu gloria sea evidente en todo lo que haga. Amén.
Tomate un tiempo y hazte estas preguntas:
¿Estoy viendo mis limitaciones como una excusa para no obedecer, o como una oportunidad para que Dios muestre Su poder?
Con amor;
Ministerio Susurros de Gracia por Yadira Ramos Sanabria
SÌGUENOS EN FACEBOOK
Revista Digital Cristiana "La vara de almendro PR"
Comentarios
Publicar un comentario
¡Dios te bendiga! Gracias por tu visita, por tu apoyo y por tu comentario. Revista Digital Cristiana La Vara De Almendro PR #RDCLVDAPR