6 de Noviembre de 2025
Tema: Talladas por las manos de Dios
● Isaías 49: 16 “He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros”.
Esta declaración de Isaías 49: 16 es poderosa porque nos muestra la manera en que Dios nos percibe: no como alguien pasajero, no como un borrador que puede ser eliminado, sino como una obra tallada en sus propias manos. Cuando algo se talla, no se borra con facilidad, no se cambia al antojo, sino que queda marcado para siempre. Así de profundo es el amor y el compromiso que Dios tiene con cada uno de nosotros.
Cuando hablamos de ser tallados, inmediatamente pensamos en el trabajo de un escultor. El escultor no ve simplemente una piedra sin forma, sino que visualiza lo que esa piedra puede llegar a ser. Con paciencia, con golpes, con cortes y con detalles, va revelando lo que estaba escondido dentro. De la misma manera, Dios, nuestro Creador, nos toma en sus manos y comienza a moldearnos. Muchas veces sentimos los golpes del cincel, las presiones de la vida, los procesos que no entendemos, y pensamos que estamos siendo destruidos. Pero en realidad, Dios está formando su imagen en nosotros.
El Señor nos recuerda en Jeremías 1: 5: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué”. Esto significa que el tallado de Dios no es improvisado. Él ya tenía un diseño perfecto para ti desde antes de que nacieras. Cada detalle de tu carácter, cada rasgo de tu personalidad y cada experiencia en tu vida forman parte de un plan eterno. Quizás el mundo no entienda tu proceso, quizás incluso tú misma no lo comprendas, pero en las manos de Dios todo cobra sentido.
El proceso de ser tallados no es fácil. Pensemos en David. Desde que fue ungido por Samuel, ya tenía la promesa de ser rey, pero todavía no estaba listo. Dios lo llevó a cuevas, desiertos y batallas, y allí lo fue formando, lo fue puliendo, lo fue tallando hasta que estuvo preparado para ocupar el trono. Y es que antes de ponerte una corona en la cabeza, Dios quiere tallar en ti un corazón conforme al suyo. Así es como el Señor trabaja: no se salta el proceso, porque sabe que el proceso es lo que nos prepara para la gloria venidera.
El apóstol Pablo lo confirma en Filipenses 1:6: “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Dios no deja obras inconclusas. Él no comienza algo para abandonarlo a la mitad. Aunque en este momento sientas que estás a medio tallar, que todavía hay áreas de tu vida que no entiendes, que tu historia tiene pedazos rotos o incompletos, ten la certeza de que Dios sigue trabajando. El cincel no se ha detenido. El escultor no se ha rendido. Él está perfeccionando cada detalle en tu vida.
Ser tallados también significa ser preparadas para reflejar la gloria de Cristo.
2 Corintios 3: 18 dice: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. El propósito final del tallado no es nuestro dolor, sino que el mundo pueda ver en nosotros la belleza de Cristo. Cada prueba superada, cada herida sanada, cada lágrima convertida en testimonio nos transforma en un reflejo vivo del poder de Dios.
Quizás hoy te preguntes: ¿Por qué tengo que pasar por esto? ¿Por qué siento que la vida me está golpeando? ¿Por qué duele tanto el proceso?
Déjame decirte que el escultor sabe exactamente lo que está haciendo. Los golpes que hoy parecen duros no son para destruirte, sino para revelarte. Lo que hoy te hace llorar, mañana será parte del testimonio que dará gloria al Señor. Lo que hoy parece una cicatriz, mañana será una marca de victoria.
A veces tratamos de resistir el proceso, como si quisiéramos escapar de las manos del escultor. Pero cuanto más nos resistimos, más tardamos en ver la obra completa. Hoy Dios nos invita a rendirnos, a confiar, a descansar en que sus manos son seguras y fieles. Él no improvisa, Él no falla. Tú y yo somos obras maestras en proceso.
Tal vez en este momento te ves a ti misma como una piedra sin forma, con grietas y partes que parecen inútiles. Pero recuerda: el mármol en bruto no tenía belleza hasta que un escultor lo tomó. Así eres tú en las manos de Dios: Él ve en ti lo que otros no ven. Él sabe que dentro de ti hay una mujer valiosa, fuerte, con propósito, que reflejará su gloria.
Por eso hoy quiero que te lleves esta verdad: no estás siendo destruida, estás siendo tallada. No eres un desecho, eres una obra en construcción. Y cuando Dios termine su trabajo, cuando Él ponga el último detalle en ti, todos verán no solo quién eres tú, sino al Cristo que vive en ti.
● Para meditar:
Si mi vida es una obra de arte en proceso, ¿qué mensaje quiero que el mundo lea de Cristo cuando vean las marcas del tallado en mí?
● Conclusiòn:
Ser talladas por Dios no significa ser destruidas, sino transformadas. Cada golpe, desafío o prueba es parte del plan perfecto de Dios para nuestras vidas. drr
¡Bendiciones!
Ps. Damaris Ruíz Reyes
Mujeres Arak Ministry
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