25 de Septiembre de 2025
Tema: Prevención del suicidio: Una mirada desde la fe
El suicidio es una realidad dolorosa que afecta a miles de familias en todo el mundo. Muchas personas atraviesan momentos de profunda angustia, desesperanza y soledad, llegando a pensar que la única salida es quitarse la vida. Como pueblo de Dios, no podemos ignorar esta problemática; al contrario, estamos llamados a ser instrumentos de esperanza y consuelo.
Señales que no debemos ignorar, aunque cada historia es distinta, existen señales comunes que pueden advertirnos cuando alguien está en riesgo:
1. Hablar de muerte, desesperanza o inutilidad.
2. Cambios repentinos en el estado de ánimo.
3. Aislamiento social y pérdida de interés en actividades.
4. Conductas autodestructivas o imprudentes.
Estar atentos a estas señales y actuar con amor y prontitud puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El valor de la escucha y la compañía
En muchas ocasiones, quien atraviesa pensamientos suicidas no busca consejos inmediatos, sino ser escuchado con empatía. Como cristianos, tenemos el privilegio de reflejar el amor de Cristo ofreciendo un oído dispuesto, un abrazo sincero y una palabra de aliento. La Biblia nos recuerda en •Gàlatas 6:2: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”.
La fe como fuente de esperanza
El enemigo busca robar, matar y destruir (•Juan 10:10), pero Cristo vino para darnos vida y vida en abundancia. La fe nos recuerda que siempre hay propósito, incluso en medio del dolor más profundo. Recordar a quien sufre que es amado, valioso y que su vida tiene un plan divino puede ser una poderosa ancla para su corazón.
La importancia del apoyo profesional y espiritual
La oración, la Palabra y la comunidad cristiana son herramientas poderosas. Sin embargo, también debemos animar a quienes están en riesgo a buscar ayuda profesional. Dios en su sabiduría ha provisto a médicos, psicólogos y consejeros que, junto con el acompañamiento espiritual, pueden traer restauración integral.
Un compromiso de amor
Prevenir el suicidio es un llamado a la iglesia a ser comunidad sanadora, a crear espacios seguros donde el amor de Cristo sea tangible. Cada palabra de ánimo, cada gesto de ternura y cada oración intercesora pueden rescatar a alguien del borde del abismo.
Si tú o alguien que conoces atraviesa un momento de oscuridad recuerda siempre:
• Tu vida tiene un propósito eterno en Dios.
• No estás solo.
• Habla con alguien de confianza, busca apoyo espiritual y profesional.
• Cristo es la luz que disipa toda tiniebla.
La prevención del suicidio comienza con un corazón dispuesto a amar como Cristo nos amó. ymg
¡Bendiciones!
Psic. Yudelka M. Gomez
Psicóloga Cristiana
Revista Digital Cristiana "La vara de almendro PR"
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