Revista Digital Cristiana "La vara de almendro PR"
18 de Julio de 2025
Día 6
Tema: El Dios que ve, “ El Roí”
Texto bíblico:
“Tú eres el Dios que me ve,” porque dijo: “¿Acaso no he visto aquí al que me ve?” •Génesis 16:13 (NBLA)
En medio del desierto, lejos de la seguridad, rechazada y sola, Agar pronunció una de las declaraciones más íntimas de toda la Escritura: “Tú eres el Dios que me ve.” No fue un profeta, ni un patriarca, ni una reina quien dijo esas palabras. Fue una sierva extranjera, embarazada, sin tener algún poder, huyendo de una situación dolorosa.
Y es precisamente en ese lugar , en medio de su desamparo, angustia, tristeza, es donde Dios se acerca a ella. No fue con gritos sino que con un muy sublime que llegó a su encuentro, a su necesidad tan grande como lo fue el desespero de sentirse abandonada por el hombre y con su hijo.
Este nombre que Agar da a Dios, “El Roi “, el Dios que me ve, no es solo una expresión de descubrimiento, sino de encuentro. Porque más que verla desde lejos, Dios se acercó y le habló con ternura. Le dio dirección, le dio una promesa, le demostró el propósito.
¿No es eso lo que nuestros corazones anhelan en los días en que nos sentimos invisibles?
El Roí, es uno de los nombres hebreos más hermosos y personales con los que se conoce a Dios. Literalmente significa:
“El Dios que me ve” o “El Dios que ve”
Este nombre aparece en Génesis 16:13, cuando Agar, sierva de Sarai, huye al desierto después de ser maltratada. En su angustia, el ángel del Señor se le aparece y le da dirección y esperanza. Conmovida por haber sido vista en su momento de mayor soledad, Agar declara:
“Tú eres el Dios que me ve” (El Roí),
“porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?” — Génesis 16:13
¿Qué significa El Roí para nosotros hoy?
El Roí no es solo un título teológico; es una verdad transformadora:
• Significa que Dios no es indiferente a tu dolor.
• Que te ve cuando nadie más lo hace.
• Que reconoce tu historia, tu lucha y tu clamor.
• Que en medio del desierto, Él te encuentra y te llama por nombre.
El Roí es un recordatorio de que no estás sola, no eres invisible, y no has sido olvidada. Dios te ve… con amor, compasión y propósito. Te ve cuando das sin ser notada. Te ve cuando lloras en silencio. Te ve cuando sigues adelante, aunque nadie lo reconozca. Su mirada no es de juicio, sino de profundo amor. Y en ese mirar que Él susurra tu nombre, te abraza porque para Él eres muy valiosa.
Algunas enseñanzas aplicables hoy desde el momento en que Agar huye desesperada al desierto:
1. Dios ve el sufrimiento invisible (El Roí)
Cuando Agar huye al desierto, lo hace porque ya no puede más con el maltrato y la carga emocional. Ella entendía que no es escuchada ni valorada. En un mundo donde muchos sufren en silencio, madres solteras, divorciadas, rechazadas, abusadas. Dios sigue siendo El Roí, el Dios que te ve aún cuando nadie más lo hace. Tus lágrimas no pasan desapercibidas para Él.
2. Dios no desecha a quienes otros han rechazado
Agar fue expulsada del campamento de Abraham con su hijo. Quedó sola, sin recursos, sin apoyo. Pero fue en el desierto donde Dios abrió sus ojos, le mostró un pozo con agua y renovó su destino. La cultura actual descarta con facilidad: a los débiles, los diferentes, pero Dios no descarta. Él se especializa en levantar a los que el mundo desecha. Si sientes que has sido empujada fuera, Dios está más cerca que nunca.
3. En el desierto, Dios abre pozos de provisión
Agar dejó a su hijo bajo un arbusto para no verlo morir de sed. En su angustia, clamó… y Dios le abrió los ojos para ver el pozo que ya estaba allí (Génesis 21:19). Muchas veces, en momentos de desesperación, creemos que todo está perdido. Pero Dios ya ha provisto. Quizás no lo ves aún, pero hay un pozo en tu desierto. Ora, clama… Él abrirá tus ojos.
4. Dios cuida de tus hijos aún cuando tú ya no puedes más
Cuando Agar no pudo más, colocó a Ismael lejos y se echó a llorar. Dios escuchó la voz del niño y respondió. Para muchas madres y padres que sienten que no pueden sostener a sus hijos solos, esta historia es bálsamo: Dios cuida de tus hijos, incluso cuando tú ya no puedes hacer nada, Dios interviene por ellos.
5. El desierto puede ser el lugar donde nace un nuevo propósito
Ismael no muere en el desierto. Al contrario, Dios le promete que será una gran nación. Desde lo que parecía un final trágico, Dios abrió un nuevo comienzo. Tu desierto no es el fin. Puede ser el lugar donde Dios te redefine, te prepara y te lanza a tu propósito. No todo lo que duele es muerte, a veces es parto.
Reflexión final:
Y el Dios que vio a Agar, también te ve a ti. Él conoce tu huida, tu carga y tu llanto… y en el momento más seco, abrirá un pozo de vida para ti y los tuyos.
Bendiciones;
Susurros de gracia por Yadira Ramos Sanabria
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