19 de Junio de 2025
Día 4
Tema: Cuando la mente y el corazón no se ponen de acuerdo
Texto bíblico:
“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
•Filipenses 4:7
Hay momentos en los que nuestro corazón quiere confiar, pero la mente no lo permite. Y otras veces, la mente afirma lo que sabe, pero el corazón está herido, desgastado, incierto.
No siempre logramos que el pensamiento y el sentimiento caminen al mismo paso. A veces la mente se llena de ideas, inquietudes y argumentos sin descanso, mientras el corazón clama en silencio por consuelo. Esa tensión interna puede desgastar incluso a quienes aman profundamente a Dios.
Y si no tenemos cuidado, el ajoro de los demás, su urgencia, sus opiniones, su ritmo puede llevarnos a contaminar nuestra mente con pensamientos negativos, con dudas que no son nuestras, con cargas que no vienen de Dios.
Frases como:
•“Si tuvieras más fe, ya estarías bien.”
•“No deberías estar pensando así.”
•“Tal vez Dios no te escucha.”
Pero Dios no nos pide que tengamos todo resuelto. Él quiere que rindamos lo que tenemos: nuestra mente y nuestro corazón, tal como están. Él no se escandaliza con nuestros pensamientos frágiles, ni de nuestras emociones confusas.
Él entra en medio del caos… y establece su paz. Una paz que no siempre responde preguntas, pero que trae calma. Una paz que no necesita lógica, pero transforma por dentro. Una paz que viene de estar en Él.
Como decía Yiye Ávila:
“La mente del hombre puede estar llena de ciencia, pero si el corazón está vacío de Cristo, todo está perdido.”
“No basta con conocer a Dios intelectualmente. Hay que vivirlo, hay que sentirlo y hay que entregarse de corazón.”
Dios anhela restaurar ambas áreas de tu vida. Él quiere renovar tus pensamientos con su verdad, y sanar tu corazón con su amor. Cuando su Espíritu gobierna, hay orden, hay consuelo, hay dirección.
•Confía en su proceso.
•Confía en sus manos.
•Él es fiel para guardar tu mente y tu corazón… en Cristo Jesús.
Oración:
Señor, rindo a Ti mis pensamientos y mis emociones. No quiero que la prisa ni la presión de los demás moldeen mi forma de pensar. Que tu paz me cubra, que tu verdad me renueve y que tu amor me guarde. Amén.
Te invito a hacerte estas preguntas:
¿En qué momento dejaste que las voces externas pesaran más que la voz de Dios?
¿Qué pensamientos necesitas hoy alinear a su verdad?
¡Dios te bendiga!
Yadira Ramos
Susurros de su gracia por Yadira Ramos
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