2 de Mayo de 2025
Tema: El uñero
•Daniel 2: 21 (NTV)
21. Él controla el curso de los sucesos del mundo; él quita reyes y pone otros reyes. Él da sabiduría a los sabios y conocimiento a los estudiosos.
Hace dìas me lastimé una uña de la mano y se me formò un pequeño uñero. Entonces yo muy "inteligentemente" por cierto, me arreglé la uña y me la pinté, como que aquì no ha pasado nada "supuestamente".
Resulta que al par de dìas ese pedacito se me inflamò y empezò a sangrar sobre el trabajo que ya yo me habìa hecho al punto que tuve que quitármelo y no me dolìa más ahora, que al principio.
La situaciòn empeorò para mì.
Y asì mismo pasa con nosotros. Muchas veces tenemos heridas y traumas tanto de la niñez como de la adultez que no hemos trabajado. Simplemente los "embadurnamos" y seguimos como yo con la uña. Seguimos por la vida como que aquì no ha pasado nada.
La herida y el trauma siguen ahì, igual de abiertas y sangrantes, solo que hemos aprendido a cubrirlas y disimularlas.
Pero llega un dìa en el esa herida y trauma del alma se infecta y empieza a supurar tal como las heridas fìsicas. Y a la primera oportunidad o al menor detonante empiezan a sangrar pero sobre otros que nada tienen que ver con esos traumas y heridas.
Sino sanamos y no trabajamos responsable y maduramente con esas heridas del alma y con los traumas, podemos empezar a sangrar sobre personas inocentes que nada tienen que ver, ni con lo uno, ni con lo otro.
Es muy triste cuando esas cosas pasan. Y no tanto por el inocente, sino por ese que va caminando por su vida y cargando con tanto dolor y sufrimiento en el alma, porque eso un dìa va a explotar. Y tal vez cuando las cosas no nos salgan como esperamos podemos sacar a relucir y dejar actuar a ese niño herido, al punto de hacer un berrinche.
Y nos la vivimos haciendo sentir o tratando de hacer sentir culpables y responsables a otros de nuestras frustraciones. Frustraciones que son producto de esos mismos traumas y de esas heridas que llevamos cargando tal vez desde la infancia.
Dios quiere y puede sanarnos, pero también le diò sabidurìa a los entendidos. O sea, Dios nos dejò médicos, consejeros, profesionales y especialistas que pueden llevarnos de la mano por el camino de esa sanidad y de esa paz interior que tanto estamos necesitando.
Yo misma he tenido que hacer uso de esos recursos que Dios ha dispuesto para mì, porque entiendo que no es justo para nadie y mucho menos para mì y que tampoco puedo hacerlo sola. emorepr'25
Evelyn Moreno D'Arroyo
Ministerio Puerta Esmeralda, Inc.
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