Revista Digital Cristiana "La vara de almendro" PR
1 de Mayo de 2025
Tema: El dador de sueños
Dios es el dador de sueños en la vida de cada uno de nosotros. Los sueños que Dios ha puesto en mi corazòn son mìos. Yo no puedo heredárselos a otros, ni siquiera a mis propios hijos.
Porque ya Dios tiene sueños creados para mis hijos, sueños que en su justo momento EL mismo depositará en sus corazones, en los cuales ellos mismos trabajarán.
Pero los mìos son mìos, porque Dios mismo los depositò en mi y en cada uno de nosotros y por ellos daremos cuenta tarde o temprano. Y es mi deber y responsabilidad trabajar en ellos, pero sin echarlos sobre los hombros de nadie. Porque esa carga es muy pesado para los demás, porque ya mi pròjimo tiene sus propios sueños con los cuales trabajar y respomsabilizarse y de los cuales tendrá que responderle a Dios llegado el momento.
El sueño de Dios para cada uno de nosotros es en forma de semilla, y precisamente porque es lo que es, una semilla. Semilla que EL sembrará en nuestros adentros, para que en su justo momento si los sabemos regar y cuidar bien, darán muchos frutos y se materializarán.
Pero no podemos andar por la vida buscando personas que carguen con mis propios sueños, no podemos andar por la vida buscando personas para delegarles mis sueños, porque asì no funcionan las cosas.
Porque mis sueños en manos de otros a los que no le pertenecen, van rumbo al deceso.
Es en nuestros propios terrenos que ellos crecerán, florecerán y producirán frutos. Si es que sabemos atesorarlos, cuidarlos y trabajar en ellos, tal como el dador de sueños los valora y atesora, esperando que nosotros también lo hagamos.
•Mateo 25: 14-29 (RV1960)
Parábola de los talentos
14. Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 24. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25. por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
Evelyn Moreno D'Arroyo
Ministerio Puerta Esmeralda, Inc.
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