11 de Agosto de 2025
Tema: No temas al silencio
Texto bíblico: “Pero el Señor está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.”
Habacuc 2:20
Hoy quiero hablarte de un tipo de silencio que no incomoda, sino que invita. Un silencio que no es vacío, sino habitado por Dios. Un silencio que no significa abandono, sino una cita divina en la quietud con nuestro Amado.
A menudo tememos el silencio porque nos confronta. Nos saca del ruido que usamos algunas veces para distraernos, para evadirnos, para llenar espacios que solo Dios puede ocupar y esto podría ser sin nosotras mismas darnos cuenta. Pero cuando nuestro corazón y el alma aprenden a callar delante del Señor, comienza a experimentar algo que las palabras no pueden explicar: la majestad de Su presencia. Dónde sólo puedes reconocerle y adorarle.
Habacuc no nos invita solo a callar… nos invita a detenernos y rendirnos. “El Señor está en su santo templo”, nos recuerda el profeta.
¡Está presente! Y si Él está, entonces no tan solo la mente, el corazón y el alma no necesitan más ruido, más voces, más explicaciones. Solo necesita reconocerle y adorarle en reverencia.
En una cultura que nos empuja a estar ocupados, distraídos y acelerados, guardar silencio puede parecer improductivo. Pero el silencio en la presencia de Dios no es inactividad; es transformación. Es el lugar donde la fe se afina, donde la esperanza se vuelve más clara, y donde la confianza se arraiga más profundo.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste una pausa para simplemente estar con Él… sin pedir, sin hablar, sin correr?
•Solo estar.
•Solo rendirte.
•Solo adorar
Por eso, es vital que cada día apartemos un tiempo para estar en Su presencia:
• Porque en el silencio, nuestro corazón y alma pueden descansar de la ansiedad del mundo.
• Porque solo en quietud aprendemos a reconocer la voz apacible del Espíritu Santo.
• Porque sin pausa no hay profundidad, y sin intimidad no hay revelación.
• Porque Dios no compite con el ruido; Él habita en la rendición.
• Porque cuando acudes a Su presencia, sales renovada.
• Porque es allí, en el silencio, donde recibimos instrucciones que no se oyen en la multitud.
• Porque solo en silencio nuestro corazón y alma aprenden a confiar sin ver, y a obedecer sin exigir.
No temas al silencio, porque en él, el cielo se inclina y en él, tu alma se levanta.
Haz de ese silencio una habitación.bHaz de ese momento con Dios una prioridad, no una excepción.
Porque la tierra calla… pero el cielo habla.
Te invito hacer esta breve oración:
Señor, haz de mi corazón un templo donde cada día tu voz tenga lugar. Enséñame a callar lo que me distrae, a silenciar lo que me agita, y a rendirme a Tu presencia con todo lo que soy. Que el silencio delante de Ti no sea incomodidad, sino descanso. Habla, Señor… Tu sierva escucha. Amén
Recuerda esto:
*En el silencio, no estoy olvidada; estoy siendo formada por el Dios que trabaja en lo oculto para revelar Su gloria en mí.
Dios les bendiga;
Tu hermana Yadira Ramos del Ministerio Susurros de Gracia
Revista Digital Cristiana "La vara de almendro PR"
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